NUESTRAS RAICES

Cursillos

El primer Cursillo de Cristiandad en la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico se celebró en el Buen Pastor del 2 al 5 de noviembre de 1961. El último fue de mujeres, un cursillo impensado, pero fuertemente reclamado por las esposas de los que habían hecho el Cursillo. El primer equipo se compuso de cursillistas venidos de Mallorca.

Inicio y proyección del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en San Juan de Puerto Rico. La Casa de Cursillos en Aguas Buenas, designada CASA CURSILLOS DE CRISTIANDAD, MONS. JAIME CAPÓ BOSCH, refleja el espíritu de quienes con su entrega hizo factible lo que parecía desbordar los límites de la prudencia.

El mes de noviembre de 1961 había sido apostólicamente fecundo. Además de los cinco cursillos, se había constituido el Secretariado, iniciado la Escuela de dirigentes y se había celebrado la primera Ultreya con la plena asistencia de los que habían hecho cursillos en un sólo mes. La misión estaba cumplida y el equipo regresó a Mallorca. La ilusión y entrega de los dirigentes de San Juan hizo que asumieran la responsabilidad del Movimiento. La ilusión, entrega y espíritu de caridad de los primeros cursillistas impactaron la sociedad de forma tal que no se podían atender las solicitudes por falta de espacio disponible.

La inquietud de los dirigentes se volvía angustiosa al aumentar las solicitudes y reducirse los espacios disponibles. Los dirigentes soñaban en poder tener un local propio para los cursillos. Los dirigentes eran conscientes que la sola voluntad no era suficiente. Necesitaban conocer la mentalidad del Movimiento, la técnica, el contenido de los rollos y su proyección apostólica, como la personalidad del seglar en la Iglesia. La tarea de construir la Casa de Cursillos de Cristiandad suponía una ardua planificación. El esquema de trabajo requería: 1º la complacencia del Arzobispo, Mons. Davis; 2º donde ubicar la Casa; 3º ilusionar a los cursillistas y 4º proyección financiera.

El primer paso parecía fácil. El Obispo vio muy complacido el propósito de los laicos y estimuló la realización de la obra. Lo condicionó a que los seglares asumieran la responsabilidad, sin implicara al Arzobispado con avales. Esta actitud fue del agrado de los laicos quienes constituyeron además una corporación civil.

El segundo paso fue encontrar donde ubicar la Casa. Por amor a sus hijas D. Kico Castro facilitó generosamente el terreno.

El tercer paso fue la activación práctica de los cursillistas. Hacía falta algo más que palabras y suspiros. Ico Montilla trazó un esbozo de lo que parecía pudiera ser la Casa. Ya era algo real. En una asamblea en el Colegio de las Madres los relativamente pocos cursillistas aceptaron el reto de construir la CASA.

LA OBRA ESTABA EN MARCHA. Era a fines de 1962. Se bendijo a mitad de 1964. Se construyó en menos de año y medio. Desde aquella fecha se han celebrado más de 1,825 cursillos continuando su marcha con dos o más cursillos mensuales, y convirtiéndose en verdadera Casa de espiritualidad al abrirse a grupos, movimientos y asociaciones religiosas que solicitan su uso.