LA CUARTA GENERACIÓN


La palabra GENERACIÓN es de aplicación múltiple. "De nueva generación" es el grito de oferta de nuevas tecnologías, y se aplica también a valores sociales, religiosos, culturales etc. No se puede aplicar a la esencia del Evangelio, pero cabe hacerlo al modo cómo se concreta personal y temporalmente. Titulando CUARTA GENERACIÓN intento cuantificar, de alguna manera, el paso del don del Espíritu, otorgado a la Iglesia en San Juan de Puerto Rico con el carisma del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Por ser tan personal prefiero la comunicación directa con esta generación. Siempre me preocupó una Iglesia, aunque apareciera floreciente, que su proyección se debiera más a la INCORPORACIÓN que a la GENERACIÓN DE SUS MIEMBROS. La Iglesia, se hacía débil o raquítica sólo incorporando individuos, con los que nacía y moría el testigo de la fe.

La generación transmite. La incorporación participa. Así empezó en Puerto Rico, y el Espíritu fue y es generoso en sus dones. El Movimiento de Cursillos en el mundo nació para REINCORPORAR a indiferentes, activar a acomodados y reintegrar a los alejados. El mensaje de Cursillos se dirige a bautizados. Siempre ha sido condición para asistir.

Fuimos incorporando con esfuerzo incondicionado miles y miles de bautizados, superando en asistencia los 85.000 en estos 53 años. La foto del primer Cursillo suscita una pregunta ¿Éxito o fracaso? Esta pregunta aparece a la muerte de dirigentes, y la respuesta aparece en la mengua de fieles. No envejece la maquinaria, como no envejece la verdad y el amor. !Pero chirría¡ Intentamos la solución, incorporando jóvenes ilusionados, ejemplares y sacrificados. Podría ofrecer una larga lista de actuales abuelos y abuelas, que en aquel momento despejaron aparentemente la incógnita.

Pero... pasaron los años y regresé al lugar de origen con el silencio doloroso de un movimiento vivo que INCORPORABA, pero no engendraba. Las columnas del Movimiento han sido y son miembros "incorporados" de aquella juventud. Puedo citar a los mismos responsables de hoy. Y otros: Quique y Ero, Pablito Báez, Irma y Nani, Sandra, Chaguito, Luis Soto etc. etc.

Me preguntaba en la ausencia ¿Cómo responder a esta urgencia? ¿Cómo encontrar en el Movimiento el sueño de los iniciadores: "Llegará un día en qué no sea preciso que los hijos asistan a un Cursillo? Este sueño era una tierra de promisión y pedí al Señor que, si no "había entrado en esta tierra, me diera el gozo de la esperanza.

Insistí. Repensé. Orienté y oré con fe y convicción. Hoy puedo hablar en lejanía de CUARTA GENERACIÓN y hablar a la CUARTA GENERACIÓN. No estemos tristes por el futuro, si sabemos leer el presente.

Dios tiene sus caminos y manifiesta sus designios. Nos pide leerlos. El grupo de jóvenes de regreso del congreso mundial de JMJ de Madrid sentados en el piso de la Plaza Mayor de Palma a mi alrededor, y comiendo un trozo de pizza, pidieron que les hablara del HIJO PRODIGO. Vi ilusión de amar a Dios, servir al prójimo, apreciar con amor los dones de la gracia y la alegría de una juventud que, sin temor "al amor ni a la ternura, como dice el Papa, compartían juntos el mismo proyecto de Dios. En la oscuridad de aquella noche se hizo luz en mi espíritu y descubrí que compartir era humanamente connatural al amor, y que solo faltaba enseñarles a amar, con preferencia a instruirles a no pecar. He procurado desde lejos clamar por este servicio.

Permitidme soñar hoy en una realidad que se concreta. Reflexionemos juntos:

* Jóvenes y mayores necesitamos orientar, y caí en el error de que no podría INCORPORAR LA JUVENTUD sin una tutela que recortaba la autonomía de su personalidad, del momento presente y del valor evangélico del amor humano. Hay que decir con San Pablo que "el que de veras ama cumple toda la ley". Somos demasiado teóricos del evangelio, y por no errar dejamos de amar.

* Les pedí sinceridad, responsabilidad y agradecimiento al amor recibido. Todo amor verdadero puede identificarse con el único amor que existe. El amor con qué soy amado desde antes de nacer. En otra ocasión hablaré del "eros y del ágape" de qué habla Benedicto XVI.

* Aconsejé aunar esfuerzos e ilusiones, respetando circunstancias de trabajo, estudio o espacio.

*Promover una frecuente comunicación humana que ilusionara el encuentro de compartir la alegría de la gracia "con el máximo de gracia humana".

¡Lo que siempre había vivido y nunca me había atrevido a formularlo así!

Este planteamiento no resolvía el problema porque seguíamos INCORPORANDO. El Movimiento (La Iglesia) no ENGENDRABA. NI ENGENDRA. Sé la respuesta de algún teólogo que replicará solemnemente que la Iglesia engendra y por el bautismo entran a formar parte de la Familia de Dios. Es cierto pero la misión de los Cursillos fue REINCORPORAR a estos "engendrados". Dejémoslo para otra ocasión.

UN GRUPO DE DIRIGENTES HA DADO EL PASO. Cuidar y valorar el hecho de los matrimonios de jóvenes que ambos vienen entregados al mismo proyecto. En este caso en que ambos son dirigentes activos en el Cursillo de Cristiandad.

No se trata de dos que se aman, sino de un amor que les lleva a constituir un consorcio de toda la vida, que apunta a dos fines: al índole natural del bien de los conyuges (eros y agape) y a la generación y educación de la prole. El amor humano, comprometido también con Jesús, y concretamente con el servicio a la Iglesia a través del carisma del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. En este amor, elevado por Cristo a sacramento, se inicia LA CUARTA GENERACIÓN. Llamo CUARTA GENERACIÓN, que, sin ser excluyente a efectos de análisis histórico, lo condiciono a quienes se encontraron en el amor de novios en un Cursillo y viven ambos el hecho o la disponibilidad de dirigentes del Movimiento, con el hecho o la esperanza de la paternidad.

Teniendo en cuenta el primer Cursillo y la fecha de hoy, hablamos de CUATRO GENERACIONES.

Se trata de promover en la espiritualidad del Movimiento el encaje de la familia como elemento generador de hombres con destino humano según el Creador, fundamentados en la esperanza y abiertos al amor a Dios y al prójimo. Felices en lo posible.

La experiencia positiva de Cursillos en trasmitir al individuo el mensaje de esperanza y amor a Dios y al prójimo, no ha recogido los frutos esperados en la descendencia de los dirigentes que a través del tiempo lo dieron todo al servicio del prójimo mediante el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

No se trata de crear estructuras, sino de atender a los matrimonios cuyo amor se ha fraguado al calor del Movimiento, y depositar en la familia la esperanza de dirigentes capaces, y hombres cristianos conscientes de la realidad terrena en qué viven y a la qué sirven cumpliendo el proyecto de "Dios-amor", marcado por el tiempo y la tierra que pisamos con fidelidad al mundo que Dios nos ha regalado.

Debemos comprometernos a compartir con las nuevas raíces de la CUARTA GENERACION las experiencias positivas y evitar que cometan los errores que, por "exceso" de buena fe cometimos antes.

No se trata de nuevas estructuras organizativas, sino de un servicio pastoral como se da: en la juventud, en el encuentro de todos los lunes, en los primeros martes, en los responsables de comunidades etc. Este reto es vital para la misma Iglesia. Las misiones extranjeras, en concreto de Africa, son expansivas porque en la familia se vive la fe, se sostiene la esperanza, se testifica el amor, y se acepta la gracia del martirio.

Me pongo en contacto con Vds. consciente de qué, sujeto al designio de Dios, puedo y debo compartir la experiencia que les ayude a formar en lo humano y cristiano este don del amor fecundo.

No se trata de una oferta exclusiva, pero sí condicionada a que los padres de la criatura compartan activamente su aportación al Movimiento. Les hablaré cómo no es incompatible la atención al "retoño en la fe", y la vivencia apostólica como respuesta agradecida a Dios.

Trabajemos juntos con ilusión para que la CUARTA GENERACIÓN permita servir a la sociedad desde la fe viendo en el hombre, siempre concebido en su integridad: cuerpo y alma, que su futuro exitoso dependa de que aprenda a AMAR.

JC